Por fin, uno de los paseo más bonitos que se pueden dar alrededor de Ainsa está señalizado y limpio (a falta de un pequeño tramo que atraviesa un campo al inicio). Además cuenta con carteles indicativos de las plantas que nos encontramos y de los nombres de los lugares que se ven desde el recorrido.
Se trata de un recorrido que sale de la parte de atrás del Castillo de Ainsa y recorre El Llano por su borde sur, colgado por encima de la carretera que une Ainsa con Boltaña (N260) y llega hasta la Cruz Cubierta, monumento más reseñable de Ainsa.
El camino empieza en el aparcamiento que hay tras el Castillo, saliendo a la izquierda, donde hay una borda de piedra pequeña. Comienza por una faja recta que al poco ha sufrido un desprendimieto por lo que hay que subirse al campo durante escasos 100metros. A partir de entonces ya continúa sin pérdida, primero muy ancho y con preciosas vistas del Pirineo y el Valle del Ara, y más adelante entre un bonito Cajigal donde no resulta difícil ver corzos. Durante todo el recorrido, en los meses de mayo-junio-julio está plagado de mariposas que se aprovechan de la cantidad de flores que encontramos por el camino.
Poco después el camino pasa al lado de la pequeña pero bonita ermita de San Salvador (parada obligada) y prosigue por encima de unos viñedos, por una zona más terrosa hasta su final entre muros que separan dos campos, al lado de una bonita almendrera.
El camino acaba aquí en una pista, que si seguimos a nuestra derecha nos llevará rápidamente a la Cruz Cubierta, desde donde ya por una estrecha carreterita asfaltada cruzaremos todos los campos de El Llano de vuelta al Castillo.
En total es una hora de ameno paseo, muy recomendable para quien tiene un rato libre y no sabe que hacer, o para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza en un atardecer.



